La identidad urbana como propaganda y espectáculo (Parte 1)
Análisis de informe Área.
Las formas que adopta la materialidad urbana no siempre son a favor de la
identidad local. Las ciudades centrales pasan a un primer plano, siendo estas
protagonistas de grandes cambios que abarcan desde las infraestructuras básicas
a un rol de espectáculo.
Podemos dividir este texto en varias partes, que van desde el desarrollo de
la ciudad, su transformación y por último, pero no menos importante, como
impacta en la identidad social.
Financiamiento del Espacio
en las Capitales
La revolución tecnológica entorno a la información y la comunicación, permitió
que las ciudades tengan un papel importante más allá de cumplir con las funciones
básicas en base a sus habitantes. Esto conlleva desde el desarrollo de las
necesidades básicas humanas, el habitar social a la integración del turismo en todos
los aspectos sociales.
Las ciudades aparecen y se constituyen como los espacios para el desarrollo
de la economía de la propia ciudad y de sus países respectivamente. Representan
un lugar privilegiado para la revalorización de los capitales financieros. Desarrolla
toda su potencia en espacios de usos múltiples, expandiendo las zonas comerciales
al mismo tiempo que las residenciales. Promueven un lugar exclusivo para los
habitantes que circulan por la zona, desde los residentes hasta los turistas,
con esto obtienen el título de ciudades manager, marketing urbano, las políticas
internacionales de las ciudades.
La ciudad y lo urbano, entran en la lógica del consumo y del espectáculo y
se adaptan a nuevas exigencias para no quedar marginados. Generan espacios para
oficinas, vivienda, centros comerciales, servicios de recreación y cultura, infraestructuras
orientadas al turismo y el consumo tanto para residentes como espectadores,
solo que los residentes conviven todo el tiempo con estos espacios, no siempre
estando a favor de estos cambios tan bruscos.
El mercado reordena el espacio como escenario de consumo a través de las
distintas formas que adopta la materialidad urbana y las practicas individuales
que se desarrollan en ella, mediante intervenciones que tienden a la puesta en
escena de la “centralidad” la producción de patrimonios urbanos, la automatización
del espacio comercial y la vida con la naturaleza.
Esto puede relacionarse con la definición de Robert Venturi, arquitecto
estadounidense, con el Tinglado Decorado. Su concepto está caracterizado por la
creación de edificios muy simplicistas de diseño utilitario y cuyas fachadas
pretenden dar a conocer sus funciones, ya que de alguna manera se pretende dar
a conocer las funciones que abarcan en estos espacios de desarrollo financiero
en las grandes capitales.
Ilustraciones, Robert Venturi
Rehabilitación del Espacio-Identidad
Con el desarrollo tecnológico y financiero en actividad, se permite un
crecimiento económico que se expresa de forma clara en el crecimiento de la construcción
y por consecuencia, en la urbanización. Las zonas abandonadas que estaban cerca
de los centros urbanos, muchas de ellas son áreas residenciales, invertirán
para reconvertirse en boutiques, bares restaurantes, incluso espacios de recreación.
La ciudad renovada atraería a los turistas y de esta forma se convertiría en
una nueva fuente de ingresos. Se pone en valor la zona, incluso el área residencial
podría convertirse en locales de diferentes rubros utilizando la
infraestructura de una vivienda tipo.
Iglesia San Jose en Villa Crespo reforma del convento en Hotel
Tanto los factores económicos como los residentes, van redescubriendo sus
propios lugares oportunos en áreas degradadas y abandonadas por el declive de
la manufacturación, descentralización y reestructuración productiva. Con la
suma del avance tecnológico en el sistema portuario y ferroviario, el transporte
público obtiene un protagonismo fundamental, ya que más allá de su función de
conectar los distintos centros urbanos, al mismo tiempo tienen su propio
desarrollo espacial en cuanto a la creación de estaciones, que aportan al
comercio y el desarrollo económico.
Hay una reconstrucción de la imagen y promoción de la ciudad. Los espacios
comunes a los ciudadanos como los parques, o avenidas transitadas, toman el
papel de festivales de arte y otros eventos internacionales notables. Tienen un
rol propagandístico importante.
Se puede notar una creciente en la regeneración dirigida a lo espacial en
ciertos casos, haber contribuido al crecimiento de fragmentos urbanos antes que
a la reducción de las desigualdades sociales y espaciales. Sin embargo, la concentración
de la inversión pública en estos sitios, por lo general no involucra una redistribución
de recursos en otras áreas menos rentables, con lo cual los beneficios de la intervención
están lejos de ser distribuidos uniformemente entre los barrios y grupos
sociales. Como resultado de esto, a menudo la regeneración del centro de la
ciudad contrasta con la realidad de una amplia pobreza, desempleo y degradación
ambiental en sus áreas aledañas.
Sao Pablo, Brasil
Producción del Nosotros de
los Otros
Al intervenir sobre el tejido degradado, mediante actuaciones de rehabilitación,
preservación, revitalización y mejoramiento, se optimizan los recursos de la
ciudad y se convierte la realidad en espectáculo. Lo urbano se transforma en decorado,
en un producto de consumo para el turismo, pasando a un segundo plano el
objetivo de elevar la calidad humana de los residentes en los centros urbanos.
Hay dos factores para destacar: se produce una valoración del pasado urbano
y al mismo tiempo una producción de una identidad urbana relacionada con el
crecimiento de estos centros globalizados.
Las puestas en valor no siempre tienen la intención solidaria para con los
habitantes, porque estas suelen ser para el consumo del turismo, el espectador.
Las construcciones cuentan una historia pasada, sus procesos y
transformaciones, lo que podría atribuirse también al cambio paralelo de esa
ciudad con su pasado.
Entonces tenemos una doble producción de patrimonio urbano: La interna, que se realiza en un marco de producción de identidad colectiva y La externa, que tiene un sentido comercial, el turista participa en la elaboración
de las identidades colectivas, pero como espectador.
Podemos discutir entonces, que el patrimonio obtiene un rol de producción
externo, en función del espectador, ya que no siempre los residentes de los
centros aceptan estas transformaciones. Siempre que hablamos a nivel ciudad,
hay casos donde la esencia de la colectividad no se respeta, o sufre
modificaciones graves y dejan de sentirse representados.




