Arquitectura y transformación: la mirada y el todo de la Obra

(Trabajo realizado para la materia Representación Arquitectónica de la carrera de Arquitectura, cat. De Antoni)

Todos los dibujos son de mi autoría.


¿Nos planteamos como perciben los demás nuestra mirada? ¿Cómo cambiamos las formas, las transitamos, las sentimos, y las percibimos? Tenemos una coraza, escondemos nuestra forma de percibir las sensaciones, nos privamos muchas veces de mostrar nuestra piel, nuestra envolvente, lo que nos hace únicos.



Pero cuando decidimos transformarlo, somos objetos de cambios morfológicos, nos dejamos llevar por lo que queremos ser, lo que nos cambia en aspecto, pero nos deja la esencia, ese hilo conductor entre la realidad y nuestra realidad.

Los procesos no suelen ser fáciles, requieren mucha energía y dedicación, estudiar cada parte del total para que no se cambie por completo lo que somos, estudiamos el todo, para que siga siendo nuestra realidad, pero sin afectar la esencia.



Surgen las dudas, las incertidumbres, de seguir o retroceder ¿Se cambiará todo? ¿Quedará una parte y el otro podrá reconocer lo que quiero que vea? ¿Reconocerá mi intención? Y luego, una vez realizado el cambio ¿Aceptará mi forma de percibir el mundo, ¿mi realidad?

Las dudas, las eternas dudas, muchas veces nos dejamos llevar por éstas, por sus intenciones sobre nosotros, pero nuestro foco debe ser la esencia, eso único que nos permite ser en este mundo, lleno de prejuicios e incertidumbres.

En el camino de la transformación, vamos descubriendo que nuestra intención toma forma y tiene energía, que tanto depositamos para que surja su ser.



Los huecos, las cicatrices, los golpes, nos reflejan el arduo camino que recorremos para que nuestra obra tenga forma y pueda fluir como un todo sólido.

La realidad es subjetiva, todos tenemos una, y la percibimos y la transformamos y todas, tienen algo en común, un hilo, que conecta nuestra mirada con la del otro, nos permite interactuar y aceptar también la percepción ajena.



Nuestra mirada cambia, nuestra realidad se percibe de una manera diferente, de algo tan simple y profundo, supimos llevar consigo un cambio superador, la forma, la envolvente, el todo, concluye en su obra más bella. Sin embargo, la esencia, que yace en el interior, fue integrada a la obra como el todo. Solo los que saben percibir las transformaciones, saben los cambios y los procesos que llevan consigo, eso siempre quedará marcado en el interior, en la transición de la obra como parte del todo, siempre.




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